Algunos detalles complementares… Mi peso actual de 49 kg al que me refería, es con ropa; sin ésta debe ser un o dos kg menos… Una actividad que no he dejado de mantener durante mis ayunos, es mi gimnasia matutina, de media hora de duración aproximadamente… Los “métodos de orinoterapia”, recomiendan ingerir el “producto” enseguida de ser expelido del organismo, pues él entra en reacción con el oxigeno existente en el aire y se transforma rápidamente, hasta tomar sabor repulsivo, además de poder producir efectos secundarios indeseables en el organismo al ingerirlo…Ayer y hoy noté perturbaciones momentáneas de la visión, parecidas a las que anteceden un desmayo… Causa probable de eso: ¡Hipoglicemía!... Tanto ayer como hoy hice caminadas más intensas, que pueden haber consumido excesivamente mis “reservas energéticas”… Nada de más grave: ¡Una hora de reposo extra y el problema quedó resuelto!... El “ataque de hipoglicemía” más intenso que sentí, fue en 2007, en Ecuador, cuando recién llegado allí, intenté escalar una montaña de 4.200 m de altitud (a partir de los 3.200) sin alimentarme. Cuando llegué a los 3.800 m ya estaba notando los efectos de la hipoglicemía, y como ya había batido mi record anterior de altitud (Monte Fujiyama en Japón) quise parar, y el guía local que me acompañaba me estimulaba para continuar… Y así llegué a los 4.100 m, cuando ya me sentía agotado y mi visión empezó a oscurecer: dije al guía y los otros cuatro montañeros que él guiaba aquél día, que podían continuar, que yo los esperaba por allí descansando, me alimentando y recuperando mis energías hasta su retorno… En los días siguientes, intenté otras escaladas en las mismas condiciones, sin alimentación, pero tuve que dejar aquéllos “experimentos orgánicos” y pasar a me alimentar durante las subidas, pues no conseguía llegar hasta las cimas de las montañas que son muy altas por aquél país… Mi escalada más alta fue de 5.000 m en el Cotopaxi, lo cual no fue mucha cosa, pues partí de la cota 4.500, me alimenté en el refugio a los 4.800, e incluso ya estaba también más adaptado al “inconveniente” de la altitud… Paré por allí aquél día, a los 5.000 m, porque el chófer que me acompañaba, a pesar de tener “relativamente buena” preparación física, no aguantaba subir más y lo tuve que acompañar de vuelta hasta el parqueadero donde estaba aparcado el vehículo, en la cota de 4.500 m… (El "chófer improvisado" era el administrador del hotel donde estaba hospedado en Quito, y ya había subido otras veces hasta hasta el refugio del Cotopaxi: !Aquél día el batió su record personal de altitud junto conmigo, dejándolo ambos en los 5.000 m!)
Brasil – 27 / VI / 2011.
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